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Ayuntamiento de Alguazas


Entorno Natural

Cuántas veces hemos pasado, caminando o a más velocidad, sin pararnos a observar nuestro entorno, éste que conforma nuestra forma de vida, incluso nuestro carácter.


Ampliar nuestros conocimientos sobre el enclave geográfico y natural de Alguazas, esto es, detener nuestro paso y observar nuestro paisaje, aparentemente normal, pero rico en detalles que nos afectan, es un ejercicio enriquecedor, tal y como ustedes podrán apreciar más adelante.


 

HUMEDAL DEL EMBALSE DE LOS RODEOS


El Medio Físico


El río Mula nace en la confluencia de varias ramblas y arroyos que bajan de las sierras de Burete, Lavia, Ceperos y El Charco, términos municipales de Bullas y Cehegín. Discurre por la localidad de Mula y en las inmediaciones de La Puebla de Mula, confluye con el río Pliego que drena la vertiente norte de sierra Espuña y la oriental de la del Cambrón. Pasa por Albudeite y Campos del Río, siendo así el límite entre los municipios de Alguazas y Las Torres de Cotillas, para desaguar por el margen derecho en el río Segura tras un recorrido de 64 Km.

 


El régimen del río Mula es torrencial, este carácter es sumamente favorecido por la falta de vegetación y la naturaleza de los suelos de su cuenca, dada la fuerte pendiente del cauce, sus avenidas son avalanchas de agua y arrastres sólidos que modifican constantemente su fisonomía. 
 
El embalse de Los Rodeos se levanta sobre un estrechamiento en el tramo final del río, creando, aguas arriba, una zona húmeda naturalizada, caracterizada por un notable valor ambiental e interés natural. Su entorno está compuesto por relieves ondulados, salpicados de pequeños cerros, surcados por ramblas y barrancos que confluyen en el río.


En términos geológicos, la cuenca del río Mula pertenece a las Cordilleras Béticas, concretamente esta área está incluida en la unidad Prebética, por lo que toda su superficie comparte una serie de características geológicas comunes. Con abundancia de depósitos miocenos, mayoritariamente margosos, materiales poco permeables sobre los que ha actuado y actúa enérgicamente la erosión, originando así el típico paisaje de regiones áridas de badlands abarrancados. En las laderas del cauce se observan tres niveles de terrazas en el valle del Mula, con una composición litológica de margas arcillosas, cantos rodados de caliza no muy abundantes y capas de gravas, situadas aproximadamente a 3, 6 y 10 m sobre el nivel del lecho fluvial.

 


 
El lecho del embalse está conformado por una formación heterogénea, no consolidada, de gravas, conglomerados, arenas limosas finas, limos margosos y margas arcillosas. Estas arenas limosas son de grano muy fino y tienen un característico tono rosado distinguiéndose muy bien y que reciben el nombre de arena bruja, siendo todos estos materiales prácticamente impermeables. Si ya el ecosistema mediterráneo se caracteriza por unos factores poco favorables para el desarrollo de masas boscosas y la concentración de especies animales, en este espacio, debido a las peculiaridades que registra la climatología, se alcanza si cabe, una situación de mayor inestabilidad y vulnerabilidad debido a la suma de los factores geomorfológicos, litológicos, ecológicos y humanos. Por toda, esta anomalía hídrica, como es este humedal, esta cuenca representa un espacio atractivo, de especial interés y valor.


El embalse 
 
La cuenca del Segura, es, entre todas las del territorio peninsular y a lo largo de la historia, la que más catástrofes ha sufrido como consecuencia de inundaciones producidas por las avenidas, recogidas en multitud de reseñas históricas, donde se mencionan multitud de desastres causados por estos fenómenos meteorológicos. En la década de los ochenta del siglo XX, hubo un total de ocho avenidas que dieron lugar al desbordamiento de ríos y ramblas, ocasionando multitud de daños.


Como consecuencia de todo ello se elaboró en 1977 el Plan General de Defensa contra Avenidas de la Cuenca del Segura. Este Plan contempló a partir de 1987, un total de 23 actuaciones en toda la cuenca en prevención de estos desastres naturales, entre las que se encontraba la presa de Los Rodeos.

 


 
La presa y el área de embalse de Los Rodeos se encuentran situado entre los términos municipales de Alguazas, Las Torres de Cotillas y Campos del Río. A este tipo de estructura que se levanta en un estrechamiento del río se la denomina presa de gravedad, construida en hormigón compactado, adaptada a la tipología del suelo en un área de notable actividad sísmica.


Para ello se utilizó un volumen de 92.000 m2 de hormigón. La adjudicación definitiva de las obras se produjo en 1994, finalizando la construcción después de diversos avatares en el año 2000. Entre las características de la presa y el embalse destacan: el vaso inundable que ocupa una superficie de 158,08 ha.; el volumen máximo de agua embalsada es de 15,01 hm3; la altura máxima sobre el cauce es de 30,5 m; la longitud de la corona de la presa alcanza los 295 m, con una anchura media de unos 7 m; posee un solo aliviadero, del tipo de labio fijo que se ubica en el centro de la presa, compuesto por 5 vanos de una longitud de 13m.cada uno. Las obras complementarias realizadas dentro del proyecto de construcción incluyen: 10 diques en los ramblizos laterales del vaso, para disminuir el aterramiento del embalse. La corrección del impacto ambiental de la obra, mediante tratamiento de ambas laderas aguas abajo con plantaciones. Obras de drenaje, realización de los caminos de servicio y acondicionamiento de taludes. El amojonamiento del vaso mediante mojones de hormigón prefabricado, así como el talado y arranque del arbolado del vaso y el traslado de ejemplares de la zona inundable a la zona de presa.
 
Los Rodeos tiene por objeto y finalidad la laminación de avenidas, no la de embalsar aguas, siendo su situación habitual la de nivel de embalse a cota igual o inferior a la cota de los desagües de fondo, por lo que el embalse se encuentra vacío o casi vacío fuera de situaciones de avenida.

 


El acceso en vehículo al embalse se efectúa a través de la carretera Comarcal MU-531 que une los núcleos de Alguazas con Campos del Río. En el punto kilométrico 6,4 parte el desvío señalizado, en dirección a la presa que aparece a poco más de 1 km.


Humedal 
 
La consecuencia directa de la elevación de esta presa en el cauce de río ha sido la naturalización del vaso y la cola del embalse, con la posterior aparición de un área húmeda que, aunque de superficie reducida, unas 200 Ha., presenta unas singulares características ambientales y naturales en un entorno duro, que le confieren un indudable valor como refugio de flora y fauna dentro de un espacio natural consolidado.

 


Esta acusada aridez tiene como consecuencia que el manto vegetal natural sea escaso, xerófilo -flora adaptada a vivir en ambientes secos- y termófilo -flora adaptada a desarrollarse a temperaturas altas-. La continua acción humana ha incidido aún más en ello. Sólo raquíticos matorrales de albardín, tomillo y esparto se encuentran en el sector este de la presa. Mientras que hacia el oeste aparecen matorrales de romero y algunas manchas de pino carrasco, únicamente en las zonas montañosas que rodean la cuenca se extienden masas de vegetación mediterránea mejor conservada.
 
La característica principal de los terrenos del entorno de este espacio natural, como paisaje mediterráneo árido que es, es el aprovechamiento de las características topográficas, de cada vez más tierras para cultivos de regadío, donde predominan los frutales de hueso y cítricos, habiendo desaparecido prácticamente los cultivos de secano. El humedal ocupa el cauce del río, así como las tierras aledañas abandonadas y acotadas por el perímetro del embalse. Su superficie se ha venido recuperando  poco a poco debido a la nula intervención humana, consecuencia de ello es la aparición de un tarayal que forma un denso e impenetrable bosquete de esta especie adaptada a suelos pobres y salinos. En las zonas más húmedas se desarrolla una orla de cañas y carrizos, y en las más alejadas del cauce subsisten algunos pies de especies asilvestradas, como el granado, olivo o algarrobo.
  


El encharcamiento puntual, durante algunos periodos, de parte de su superficie, ha favorecido la aparición de una valiosa avifauna, con especies acuáticas, limícolas -que viven o se alimentan en el barro- y carriceras -que viven o se alimentan entre las cañas-. Entre las especies presentes destacan: Cerceta común, Andarríos chico, Gallineta común, Ánade azulón, Cigüeñuela, Focha común o Garcilla bueyera. Algunas presentan un elevado número de individuos. En las cárcavas y taludes que ha formado el río prosperan colonias de córvidos.

 


El humedal ocupa el cauce del río, así como las tierras aledañas abandonadas y acotadas por el perímetro del embalse. Su superficie se ha venido recuperando y revegetando poco a poco debido a la nula intervención humana, consecuencia de ello es la aparición de un tarayal que forma un denso e impenetrable bosquete de esta especie adaptada a suelos pobres y salinos. En las zonas más húmedas se desarrolla una orla de cañas y carrizos. Y en las más alejadas del cauce subsisten algunos pies de especies asilvestradas, como el granado, olivo o algarrobo.